June 30, 2023

Un sendero escondido

Querido lector

Cuando llega una persona cercana de visita a la Isla deseas mostrarle todas las bellezas y llevarle a comer todas las delicias de las cuales disfrutas constantemente. Algo similar nos ha pasado con la llegada de Celeste. Hemos querido mostrarle nuestros lugares preferidos, volver a tener experiencias que ya habíamos vivido y descubrir lugares nuevos.

Luego de haber visitado la playa por primera vez y haber realizado una caminata de aproximadamente 20 minutos para llegar a ella y 20 minutos de regreso, creímos que estábamos listos para explorar como era hacer senderismo formalmente junto a Celeste. Como es frecuente, decidimos comenzar con una ruta de prueba para ver como nos iba. Algo nuevo, pero corto que nos permitiera analizar cosas que debíamos tener en consideración en un senderismo más largo o de mayor complejidad. No obstante era un trayecto que nunca habíamos explorado, así que estábamos haciendo algo nuevo para les tres.

Encontrar un sendero adecuado

Hace unos meses atrás… siendo realista, mucho antes de que naciera Celeste, nos habíamos enterado de que a unos minutos (en auto) de nuestra casa había un sendero. Rolando, quien lleva viviendo en el área la mayoría de su vida, no sabía del mismo; eso creaba más curiosidad en nosotros. Para comenzar era perfecto dado a estar muy cerca de casa y ser una distancia corta. A pesar de no haberlo explorado conocíamos que el area contaba con árboles que daban sombra lo cual nos permitía que Celeste no recibiera el sol de forma directa y que la temperatura fuera más cálida.

Sin haberlo pensado antes, la noche del sábado decidimos que esa sería nuestra aventura del día pero en ningún momento cuadramos los detalles. Rolando es muy de hacer las cosas en la tarde versus yo soy muy de la mañana. Un detalle que aunque no parezca mucho, es un gran reto a la hora de planificar. Amaneció con un sol resplandeciente, me levante porque las emociones carcomía mi corazón… casi como víspera de reyes. Entre una cosa aquí, otra allá y trabajar con Celeste se dio el mediodía, ya eso era la señal de que no realizaríamos el hiking hasta luego de la 1pm. Alrededor de la 1:30pm dije

“Nos vamos''. Ponte la ropa, coje el bulto, la cámara y el portabebé. Y muy importante,  ¡Que no se quede Celeste!”.

Al cabo de no mas de media hora ya estábamos de camino. cuando llegamos Rolando decidió que él cargaría a Celeste mientras yo me encargaba de la cámara. Comenzamos vereda abajo, Celestes estaba fascinada con su entorno. Miraba hacia la derecha, miraba hacia la izquierda. La vereda aunque corta y con un entorno familiar, era más empinada de lo que pensaba. Contaba con áreas con tablones de madera para mayor facilidad y al parecer era un proyecto en proceso. En esos momentos agradecí que Rolando estuviera cargando a Celeste por que mis zapatos no tenían suficiente agarre y sentía como resbalaba. El sendero terminaba en un área de reposo, donde estabas completamente sumergido entre árboles, podias descansar en un banco y apreciar todos los sonidos de la naturaleza. Luego de tomar un descanso, tomar algunas fotos y sacar a Celeste del portabebé para que tomara aire fresco, la cosa se ponía buena; como dicen por ahí “bajando hasta las calabazas”. Poco a poco fuimos moviéndonos y entre pasos y paradas Celeste se quedó dormida en el regazo de papá. Algunas paradas para descansar otras para apreciar elementos que no habíamos visto al bajar. De forma curiosa el trayecto se hizo más corto. Al llegar al carro Celeste súbitamente fue colocada en su asiento permitiéndonos tomar un poco de aire antes de continuar. Algunas gotas de sudor bajaban por la espalda y al secarse nos montamos en el carro de regreso a casa.


Nuestras Aventuras

Un café con mamitas
Gracias! Pronto estaremos en contacto.
¡Uy! Algo ha ido mal al enviar el formulario.