
Querido Lector
Existen muchas contradicciones al momento de hablar de la playa, sol y recién nacidos. Algunos dicen que pequeñas porciones (o baños) de sol en la mañana ayuda a que los bebés se desarrollen mejor y que se balancee la bilirrubina. Otros dice que esos métodos son anticuados y que eso puede afectar la piel del bebe. Internet menciona que no es recomendado en ninguna circunstancia exponer al bebe al sol en los primeros seis (6) meses de vida. Ahora bien ¿Qué sucede cuando vives en el trópico y estas a unos cuantos minutos de la playa, el sol y la arena? ¿Jum tentador no?

Como hemos mencionado en alguna de las aventuras somos de Puerto Rico, una isla del caribe que cuenta con hermosas playas y a minutos de donde vives, no importando en qué rincón de la Isla te cuentes encuentres (claro algunos pueblos están un poco más distante que otros). Eso significa que la playa es parte de nuestro diario vivir. Muchos dicen que vivimos todo el año en verano; todo el año se puede ir a la playa.
🚨 Antes de continuar deseo quede claro que las decisiones que tomamos fueron bajo nuestro propio riesgo. En este espacio no se pretende exponer lo que es correcto o no. Es importante que evalúe su propia situación y tome la decisión que le parezca correcta, para ustedes y bebe respetando y cuidando la salud de todes les integrantes en la familia.
Previo a visitar la playa por primera vez, estábamos claros que a Celeste le gustaba sentir los rayos de sol en su cuerpo. Lo descubrimos en los primeros días cuando nos pidieron que le dieramos baños de Sol tanto en la mañana como en la tarde y al ser expuesta se quedaba tranquila, respira y siente el tierno calor recorrer su cuerpo. Para ese entonces estábamos en enero (uno de los meses “más frío” del año en Puerto Rico) y el calor del sol era recompensado por las brisas de invierno. Así que cuando sentimos un profundo deseo de ir a la playa con Celeste, uno de nuestros espacios preferidos, no dudamos de la posibilidad si tomamos las medidas adecuadas. Luego de leer todos las sugerencias y puntos de vistas en el internet nos detuvimos a tomar nuestras propias decisiones. Pero a pesar de realizar un plan mental, la primera vez que fuimos a la playa las cosas no flyeron del todo como lo pensábamos ya que se quedaron en casa hasta cosas que no se solían quedar. Esa vez la tomamos como prueba y fue un senderismo interesante. El viento roso su rosaba su cabellera, mientras yo le observaba y disfrutaba ver lo feliz que se sentía Rolando al zambullirse en el agua.
Para la segunda vez se realizó una lista y nos preparamos para todo lo que podía suceder. Esta vez no debía falta

Con todo en el bulto comenzamos a atender otros asuntos que fueron clave en la aventura. Lo siguiente que realizamos fue investigar las condiciones del tiempo. Las probabilidades de lluvia eran mínimas y fue perfecto. Habían muchas nubes lo cual ayudaba a que la piel de Celeste no recibiera directo los rayos de sol en ningún momento (en adición de las capas de protección antes mencionadas). A partir de ello, me puse el carrier, asegurándonos de que estuviera cómode y al igual que su ropa aireara bastante y comenzamos la marcha hacia la playa. Al llegar buscamos una sombra, eso nos permitiría tener una área más fresca a lo largo del día. Anclamos la sombrilla, tendimos las frisas, sacamos el agua, sunblock (para nosotros) y claro su leche. Luego del trayecto en carro de 1h y caminando 15m ya era hora de una buena merienda.
“Las olas del mar iban y venían mientras su sonrisa brillaba más que el día”
Celeste es un ser muy explorador; al sentir el aire rozar su pelo comenzó a mirar a su alrededor. El día transcurrió con tranquilidad, conociendo lo que le rodeaba, amamantando y descansando. A pesar de llevarle a visitar la playa, consideramos que aún no era momento para que tocara el agua.
