June 30, 2023

Primera vez en el museo

Las luces rozaban su rostro en un entorno lleno de color. Entre los brazos de mamá se acurrucaba y eso era lo mejor.

Como artistas/diseñadores, nos apasiona estar rodeados de nuevos estímulos por lo cual estábamos muy deseosos de ir al museo. Dado a la pandemia no habíamos tocado el museo en largo tiempo lo que hacía esta aventura especial para todes, siendo la primera vez de Celeste en un museo y la de nosotros luego del lockdown del 2020. Fue también el primer lugar que visitamos por entretenimiento (fuera de citas médicas o visitas a familiares); lo cual lo convertía en una prueba de lo que éramos capaces de hacer con las herramientas que habíamos desarrollado desde su nacimiento.

Lo primero que realizamos fue investigar los protocolos que el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico estaba teniendo. El mismo se podía visitar por medio de cita previa, por ello sacamos cita y comenzó lo bueno. Todo estaba listo: teléfono, carrier en el pecho, mascarilla, alcohol y bulto lleno de cosas para cualquier emergencia.


Hora de llegada: ¿Llegaremos a tiempo?

La aventura realmente comenzó en casa y es que desde que Celeste nació ha sido todo un proceso de estructuración para salir de casa a tiempo. En el proceso hemos aprendido que hay que comenzar a prepararnos dos horas antes (aproximadas) de la salida, algo que antes nos tomaba 45 minutos. Siempre hay uno que otro intento fallido pero en general se logra con éxito. Para poder llegar al museo a tiempo teníamos que bañarnos, preparar el bulto, meriendas, agua, asegurarnos de que nada se quedará y darle de comer a Celeste. Así nos aseguramos de que no empezará a llorar en el camino y tuviéramos que parar para darle de comer.

Con la lista verificada y todos montados en el auto llegamos justo a tiempo al museo; un museo pequeño pero rico visualmente. No solo lo seleccionamos por ser pequeño sino que tiene la peculiaridad de tener sus salas separadas. Para entrar a una galería tienes que abrir y cerrar una puerta. Todas las galerías se conectan con un pasillo exterior. Esto nos brindaba espacio para entrar y salir sin interrumpir el recorrido visual o si teníamos que salir para atender a Celeste. Una vez llegamos al museo, Celeste estaba muy dormida (recuerden que la alimentamos muy bien antes de salir) y al ponerla en el carrier se mantuvo tranquila. Su tranquilidad fue tal que la hora y cuarenta y cinco minutos que estuvimos en el museo nos dio espacio para ver las diversas salas sin interrupción. Cuando decidimos que ya era hora de retirarnos Celeste comenzó a llorar deseando comer, así que le dimos de comer mientras aprovechamos para tomar un café.




Nuestras Aventuras

Un café con mamitas
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