June 29, 2023

Cierre de un proceso que continúa

El traer una criatura al mundo es un proceso de nacer de nuevo como persona. Es un proceso que conlleva fuerza, amor, ternura, valentía y mucho enfoque.

Cuando una persona pare es frecuente que la atención ya no sea hacia la madre sino hacia la nueva criatura... dejando de lado lo que siente, hace y viven los padres. Permitiendo que nos sintamos apartados y las fuerzas se ven disminuidas en algunas ocasiones. A pesar de ello nuestro físico no lo demuestra si no que nos sentimos contentos cada vez que nos preguntan ¿Cómo está la cría?.

Les contaré que he tenido personas que se han encargado de preguntar por ambos, de brindarnos la atención que necesitamos les tres y de darme espacio para expresar lo mucho que nos hemos divertido en estos primeros meses mapaternando pero también de poder hablar de lo difícil que es y ha sido, de las noches sin dormir, de las preocupaciones y de las miles de tareas que se hacen pareciendo que son fácil. Hago una pausa para dar miles de gracias a todas aquellas madres por hacer que las cosas se vean fáciles y sencillas. Hoy entiendo que es un trabajo que conlleva mucho sudor y sobre todo amor.

También saco un espacio para dar gracias por el equipo que me ha acompañado a todo este proceso tan mágico. Un equipo maravilloso que me ha cuidado en el proceso de embarazo, parto y post parto. Dentro de ese proceso recibí algunas visitas post parto de la partera donde no solo evaluarba clínicamente el proceso de crecimiento de Celeste si no también mi proceso de curar y el regreso de los órganos a su posición correspondiente (esto no implica que mi cuerpo vuelva a ser el mismo, por que eso no pasara). En ese proceso ella como parte de su servicio brinda un ceremonia de cierre. Un proceso físicamente agradable pero cargado de muchas emociones. Comienza con un mensaje, luego una sobada abdominal y un cierre de cadera. Este proceso por lo general se realiza a partir de las 6 a 8 semanas post parto. Pero en mi caso no fue así. Cómo conocerán nuestra mapaternidad ha sido toda una aventura y esta historia no es la excepción.

Primer intento

La primera vez que coordinamos para realizar el proceso de cierre ya habían pasado el tiempo sugerido por lo cual ya no habia prisa, sería una ceremonia aún más especial. Preparamos la casa, se limpió un poco, se organizó y listo. Al llegar la hora del encuentro, pasó un minuto, pasaron dos minutos, pasaron 15 y a los 30 minutos nos comunicamos con la partera. 😯 La fecha la habíamos coordinado mal. Esa vez se nos ocurrió movilizarnos a la casa de nuestra fotógrafa y compartir un rato. Ese primer encuentro nos permitió ver todas las fotos del parto, reír, llorar y sanar junto a la doula quien hizo del proceso uno hermoso lleno de amor y ternura. Algo que había estado engavetado por dos meses.

Aquí algunos de esos momentos que compartimos.

Segundo intento

Horas antes de la pautada para el segundo intento una de sus pacientes rompió fuente impidiendo que la partera estuviera presente. Ese día ya fuera con persona o no teniamos preparado toda celebración ya que estábamos de aniversario, habían pasado muchas cosas buenas y en la cocina olía muy bien. Para nuestro agrado y felicidad tambien Edalys (nuestra amiga querida y fotógrafa) estaba de cumpleaños. A pesar de que no logramos compartir con la partera y tuvimos que posponer de nuevo el cierre, se nos juntaron Edalys y la doula. Con ella celebramos, hablamos y disfrutamos un buen rato.

Tercer intento y justo en el clavo

Dicen por ahí que la tercera es la vencida. A pesar de no creer tanto en ello esta vez se nos dio; no reunir un espacio sumamente íntimo, lleno de recuerdos, amor, sensaciones y sobre todo lleno de mucho respeto.

Esa noche antes para nuestra sorpresa fue la primera noche donde Celeste durmió tanto tiempo sin ningún problema lo cual me permitió descansar. Al levantarme entendí que las cosas tenían que pasar así. El posponerlo había ayudado a entender muchas cosas, quitar preocupaciones, limpiar nuestro interior como exterior y cerrar heridas.

Ese día la doula no nos pudo acompañar pero como siempre y con gran amor Edalys estuvo allí junto a Celeste y Rolando. Ellos salieron mientras comenzaba mi proceso de nacer y de limpiar todo aquello que había quedado. Pusimos música relajando en un tono bajo, me puse la ropa más cómoda que pude y el proceso comenzó. Fue un proceso de 2-3 horas y luego de eso se liberaron muchas cosas y tuve nuevas fuerzas que son las que me han traído hasta el día de hoy.

Esto me ha demostrado que en muchas ocasiones nosotros no entendemos las cosas que pasan pero eso no debe dejar que la aventura termine, hay que fluir con ella. Todo tiene un tiempo y no es el que nosotros queremos.

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