July 2, 2023

48 Lejos de casa

Querido lector

Una madre nunca desearía estar alejada de su hije en los primeros instantes de vida o incluso en las primeras semanas. A pesar de ello, esta es la realidad de alguna de nosotras por el bien de mamá y bebé. Hay momentos donde tenemos la opción de seleccionar y hay otros instantes donde no hay espacio ni de opinar. En cualquiera de los dos es una experiencia difícil que nos puede llenar de mucha tristeza.

Antes de continuar lee aquí nuestra primera aventura para que podras conocer lo que paso antes de llegar aquí.

Fue el 21 de enero de 2021, a una semana del nacimiento de Celeste que fui a una cita de emergencia para evaluar una prueba de hemoglobina que había salido con resultados alterados, en otras palabras Panic LOW.

Al salir de la oficina estaba casi 100% convencida de que hospitalizarme para realizar una transfusión de sangre era la mejor decisión. Esto aumentaría mi hemoglobina rápido y eficientemente. A pesar de haberme preparado para muchas cosas durante el embarazo, nunca me prepare para estar lejos de Celeste tan pronto. Con dolor en pecho y lágrimas en los ojos comencé a realizar los preparativos para pasar las próximas 48 horas en el hospital sola y alejada de Celeste y Rolando.

En mis brazos se acurrucaba mientras seguía dándole vuelta a la situación y buscaba alguien que nos pudiera donar leche humana. No tenía un banco de leche que pudiera dejar para que Rolando manejara la situación y en días previos habíamos tenido problemas con la fórmula por lo cual no era una opción. En el transcurso de seguir buscando opciones llegamos a casa para preparar el bulto. Entre las cosas me lleve nuestro rebozo con el cual había estado durmiendo la semana previa. Su olor me hacía sentir cerca de elle.

Se dieron las 7pm, luego las 8pm y aún no tenia respuesta para recoger la leche de las personas que se habían ofrecido a donar. A pesar de ellos nos movimos al hospital a las 8:30pm. Cuanto antes entrara más rápido podría salir. Llegamos al hospital y mientras me registraba, llenaba los papeles y me enfrentaba a la realidad de las próximas horas, nos llamaron para coordinar y poder recoger la leche. Eso quitaba de mi un gran peso. Ahora sabía que no le faltaría leche y que estaría cuidada de personas que le amaban, entre ellas una gran amiga, mi mamá y Rolando. ¿Qué mejor team que ese?


Cerca de las 11:30pm a 12:00pm, Celeste estaba en casa junto a papá y nuestra gran amiga quien fue una pieza clave en esta aventura. Por otra parte, en el hospital, ya comenzaban mis evaluaciones, análisis y largas horas de espera. En ese momento me repetía constantemente

“Si yo estoy en salud puedo cuidar mejor de Celeste. Si yo estoy en salud elle también puede estar en salud.”

En el proceso de espera no solo me tope con las pruebas y las bolsas de suero que cambiaban cada cuanto, también me enfrentaba al extraerme leche por primera vez. Comencé a extraerme de forma manual pero era muy agotador, no tardé mucho en utilizar la máquina de extraer que tenía disponible. No era la mejor pero me funcionaba. Pude experimentar mis pechos llenos por primera vez. Era una sensación muy extraña y más era el no tener fuerza para levantarme para botar la leche extraída y limpiar la botella.


La primera noche la pase en la sala de emergencia, a un lado tenía una persona que aunque no le podía ver, escuchaba toda su historia sin querer enterarme. Al cabo de una hora me acostumbre a escucharle hablar por teléfono y decir múltiples veces que le transferirán de hospital. Al otro lado no había nadie hasta que se dio la media noche. Mi vecino del lado izquierdo llegó en ambulancia. Toda la sala fue consciente de su llegada pues gritaba “ahhhh me duele, alguien que me ayude” cada 5 minutos, creo que los llevaba por el reloj. Fue todo un reto descansar en la noche hasta que detuvieron  las inyecciones de morfina y le dieron de alta.

En la mañana siguiente comenzó la transfusión con la primera bolsa de sangre aún estando en sala de emergencia; el proceso tomaba de 2 a 4 horas entre las cuales no podía ingerir alimentos. A pesar de estar en una cama acostada, conectada a un suero y a una bolsa de sangre, sentía como si estuviera corriendo un maratón y el cansancio me hacía descansar bastante tiempo. Eso ayudó a que el tiempo se fuera más rápido. Ya sentía que estaba más cerca de volverles a ver. Luego del mediodía fui transferida hacia un cuarto siendo un cambio enorme, había un silencio hermoso, la camilla era más cómoda y el proceso de la segunda bolsa de sangre se sintió más rápido.


Mientras observaba mi entorno sentía una corriente fría recorre por mis venas y hacia que mi corazón fuera más rápido. Nunca solté el rebozo, ayudaba a sentirle cerca pero llegaban instantes donde su calor me era necesario. En la mañana del tercer día ya me habían realizado la transfusión de ambas bolsas de sangre, ahora solo esperaba que el doctor me evaluara y me diera de alta. El desayuno me lo comí como si estuviera en un restaurante 5 estrellas de la felicidad que sentía sabiendo que ya me restaban pocas horas para abrazarles y sentir su calor.

La foto del desayuno no esta de tanta felicidad que tenía. 🤣

El doctor me evaluó y al medio día fui dada de alta. Llame a Rolando y sin darme mucha certeza de hora me dice “te voy a buscar”. En menos de media hora se abre la puerta del cuarto y era él. No tenía flores en la mano pero si traía un abrazo cálido que inundó mi corazón de felicidad.

Para sobrellevar esta situación hay algunos detalles que me ayudaron y que te pueden ayudar en una situación similar:

  • Preparativos Si es posible prepará las cosas antes de salir y asegúrate de tener listo lo necesario para ti y para tu bebe. No obstante, no te estreses si no logras que todo esté como quieres. Eso provocará que te afecte más.
  • Analiza la situación Antes de tomar cualquier decisión, evalúa las opciones que tienes, los pros y contras de cada una. Toma la decisión que mejor se ajuste a ti, a tu bebe y a tus seres queridos. Pero sobre todo a ti y a tu bebe.
  • Artículo de recuerdo Ten contigo un artículo (puede ser un peluche, una manta, una camisa) de tu bebe, que te ayude a sentirte más cerca de elle. También déjale una camisa tuya para que bebé te pueda sentir cerca.
  • Mucha comunicación Intenta estar en constante comunicación con los cuidados del bebé. Por otra parte intenta mantenerte informada ya sea con los enfermeros o con el doctor del proceso en el que te encuentras, de las pruebas y de resultados que te realicen.
  • Recuerda que esto es pasajero Ya pronto podrás estar con tu bebe. Seguiras siendo su mamá y nadie lo podrá cambiar.

Nota: Quiero agradecer a todas las personas que apoyaron o cuidaron de nosotros en este proceso. Estaremos infinitamente agradecidos por todo el apoyo.

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