
Importante: Esta historia está acompañada de fotos inéditas.
Querido lector:
El día comenzó con una visita al quiropráctico; fue mi primera vez. Una barriga llena de amor lista para ajustar aquellas partes que se habían movido un poco durante los nueve, casi diez meses pasado. Fue una experiencia más agradable de lo que pensaba a tal punto que al entrar pensaba que estaba en un spa. Desde el día anterior ya venía sintiendo algunas contracciones a las cuales no le hice mucho caso pensando que era Braxton. Luego de llegar a casa me tomé un buen descanso y me percate de un incremento en las contracciones. La cena fue el detonante; justo terminando de comer, comencé a sentir un líquido de forma sutil muy distinto a lo que había sentido en mi vida. Lo más similar era el orín pero mi cuerpo no estaba haciendo ningún esfuerzo para que saliera ese líquido, tampoco era algo que podía contener. Luego de experimentar una sensación similar a la que sentimos en el momento de enterarnos que dentro de mí vivía un ser maravilloso, incógnitas de qué hacer y una prueba de líquido amniótico llena de risa, un rato después quedó confirmado que había roto fuente. Ese fue el comienzo de 37 horas y 57 minutos de alegría, dolor, pasión, amor, lagrimas, sonrisas y tensión.

Su corazón latía con toda fuerza y al ritmo bailábamos continuamente de día y de noche. Ambas estábamos trabajando para poder conocernos, el tiempo se acortaba y sentía que más cerca estabas de tenerle entre nuestros brazos.
Entre un día y otro tuvimos momentos de intensidad y otros de pura adrenalina. Muchos de ellos sólo tengo un leve recuerdo. Mi trabajo era estar concentrada en el ir y venir de las contracciones, fluir y estar conectada en alma, espíritu y mente con bebé y conmigo misma. Las palabras no podrán expresar cada uno de los detalles que sucedieron, porque no hay forma de describir la experiencia que viví. No obstante de alguno de los instantes que recuerdo, tengo en la mente la noche del lunes 11 de enero de 2021.

Tenía pendiente realizarme unos laboratorios para corroborar algunas cosas que estaban saliendo irregular y justo me tocaban en la mañana de ese día. Dado a estar en contracciones y no haber podido dormir, no pude ir al laboratorio pero sentía que era importante conocer los resultado, así que luego de haber dialogado con Mumu nuestra partera decidimos ir a realizarme los laboratorios y recoger algunas cosas en el supermercado. Mientras estaba en el laboratorio era importante que disimulara las contracciones para no alarmar a las personas, así que cada vez que me llegaba una contracción le apretaba la mano a Rolando para disimular. De ahí pasamos al supermercado… Claro está que Rolando fue el que se encargó de traer las flores, huevos, leche y plátanos. Cosas completamente al azar que fue encontrando y sin mucha sentido entre ellas, pero estábamos bastante preparados desde la semana 37.
Otro momento que tengo muy presente fue la noche del martes 12 de enero de 2021, mi cuerpo estaba agotado. Habíamos pasado un instante de mucha intensidad luego de tener que hacer unos ejercicios para que bebé regresará a la posición adecuada, por lo cual necesitaba recuperar fuerzas. Me piden que intera descansar lo cual me era muy difícil dado a la posición de estar acostada. Prefería estar sentada, parada o arrodillada. En el proceso Nani mi doula me ayudó y fue segundo tras segundo acompañándome para que lograra tomar un pequeño descanso. En mi memoria lo que existe es haber abierto los ojos y toparme con un ambiente iluminado de rojo y un ser especial acompañándome en el ir y venir de cada contracción. Me brindaba masajes como si ella pudiera sentir cada una de las contracciones. Eso ayudó a que pudiera descansar un poco más.

Luego de tener tres amaneceres con contracción, nos movilizamos al baño, allí me senté en el inodoro y las cosas cambiarán drásticamente. Llevaba puesto un atuendo rojo que me recordaba ese hermoso instante que había tenido en la madrugada. Allí mi ser entendió que el momento se acercaba, mi cuerpo había descubierto la posición indicada y se abría paso para los últimos sentimetros antes de la llegada de Celeste.

Recuerdo a Mumu preguntarme dónde deseaba estar, ¿En el cuarto o en la sala como se había propuesto?… no le pude dar contestación. Mi cuerpo solo se dirigió al cuarto y fue allí, cerca de las 10:55 am del miércoles 13 de enero de 2021 donde con cada respiro y contracción, su corazón se aceleró. Le palpó su cabellera entre una mezcla de fluidos por que no deseaba verle. Rolando y Nani, eran mi gran soporte tanto físico como emocional. Los ojos de Mumu, Yarilís (Partera ayudante) y Edalys (Fotografa y gran amige) estaban muy atentos a su llegada y en el momento en que se asomó, nuestra partera supo que las cosas habían cambiado.

No tardó en decidir darme una ayuda para que Celeste saliera. Su cuerpo bañado de meconio sorprendió a todos. Su respiración era muy leve y los latidos apenas se sentían.
“Llegó a este mundo a las 11:03am.” En mis brazos le pudieron y me pasaron todos las posibilidades de la A a la Z, pero no tardé en decretar “todo está bien”.
No bien habían internalizado lo que estaba sucediendo cuando pedía a gritos silenciosos que le sacaran de mis brazos porque sabía que no tenía el conocimiento para poderte ayudar. Nuestra partera y su asistente con todo el conocimiento necesario mezclado con mucho amor, estuvieron ahí para devolverte la vida. Aproximadamente 5 minutos después (los cuales se sintieron una eternidad), sus llantos se escucharon en toda la habitación y con ello un respiro de paz.

A pesar de ser 5 minutos que se sintieron una eternidad, en las próximas horas estuvimos acompañados de Mumu y Celeste fue evaluada múltiples veces dando excelentes resultados.
Horas más tarde comenzó la Aventura para mamá. Lee lo que sucedió horas después.
Att:Charlotte Danois Perales
3.feb.2021